Nota de la Directora
Creo que la importancia de “EL MENSAJERO” está en la actualidad de lo que propone. A pesar de ser una película de época, discute cuestiones contemporáneas, como la polarización y la justicia. Al mismo tiempo que muestra que, aún en el medio del horror existen seres humanos que se sensibilizan.
No es de extrañar que la profesora Vera quiere conversar con sus alumnos sobre Hannah Arendt, la filosofa que vivió los horrores del nazismo, y que fue testigo y escribió sobre los juicios y condenas en Tel Aviv, del alemán Adolf Eichmmann, miembro de la SS nazi y uno de los principales organizadores del Holocausto. Arendt no dejó de estar de acuerdo con su condena, pero además quiso profundizar en la cuestión de la banalidad del mal que envolvió a todo el pueblo alemán porque fue cómplice del nazismo.
Para el personaje de Vera, Arent es importante por eso, por pensar en el futuro de ese pueblo cuando escribío “Se no somos perdonados, nosotros no nos liberamos de las consecuencias y de las cosas que hicimos, nuestra capacidad de reaccionar estaría restringida, limitada a un único acto, del cual seria imposible que recuperarnos”. Lo que no significa que no existen culpable que deber ser juzgados. En Brasil, hasta hoy, 38 años después del fin de la dictadura, ningún torturador fue llevado a juicio.
La película también analiza el impacto de la violencia para quien la vivió de cerca. ¿Es posible que Armando se escape de la perversidad que vivió como ser humano?
Notas de Producción
En un momento en que Brasil intenta reescribir su historia y negar la existencia de la dictadura militar, una película que hable sobre esos tiempos oscuros, es esencial. Al mismo tiempo “EL MENSAJERO” es una película que trata un tema muy actual, la polarización y la posibilidad del dialogo. Por eso creemos que la película debe tener una repercusión que se limite a Brasil, y pueda llegar a conectar con varios países.
